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El tema de la nueva película de M. Night Shyamalan ya ha sido tratado en varias oportunidades desde diversos punto de vista, con otros intereses y a través de distintos directores. Para tener una idea de lo que podría saltarnos de la pantalla gigante este 12 de junio, vale la pena revisar rápidamente algunos casos:
Punto Límite (Fail Safe, 1964)
Henry Fonda encarna al Presidente de los Estados Unidos en medio de una crisis nuclear, a raíz de una falla en el protocolo de guerra por la cual Moscú será destruida. Fonda debe tomar la difícil decisión de compensar a Rusia con un ataque similar a su propio país (más precisamente, a Nueva York), y así evitar la Tercera guerra Mundial. Son interesantes el cuestionamiento a la confianza ciega en la tecnología y las reflexiones humanas, políticas y existenciales que contiene esta película.
Al Día Siguiente (1984)
Reflexión en plena Guerra Fría sobre los efectos de una posible guerra nuclear. El enfrentamiento finalmente se da y los terribles efectos también, mostrados durante los últimos y más crudos veinte minutos de la cinta. En ellos se muestra la manera en que los sobrevivientes tendrían que mantenerse con vida defendiéndose unos de otros, contando solo con puños y piedras como armas (irónico, después de tanta tecnología).
Día de la Independencia (Independence Day, 1996)
Otro presidente estadounidense se pone al mando del mundo para defenderlo de una invasión extraterrestre. Indigna el espíritu acaparador de voluntades del argumento (todo sucede el 4 de julio), en el cual los norteamericanos se adjudican la representación planetaria, acompañados de fabulosos efectos especiales y poses netamente localistas que empalagan y dejan la sensación de que esta cinta debió limitarse al consumo interno, y no de exportación.
Armageddon (1998)
El recurso de la transformación de simples ciudadanos -renegados, vulgares, inmorales y despreocupados- a héroes milagrosos, tan utilizada por Hollywood durante décadas ensalzando el “espíritu americano” y la idea de invulnerabilidad total. En esta película, un equipo de obreros petroleros son catapultados directamente contra un gigantesco asteroide que se dirige directo a la Tierra. Salvo algunas escaramuzas y mártires, todo les sale bien y evitan el desastre. El precio: sus vidas.
Naturalmente preferiríamos que la nueva película de M. Night Shyamalan no caiga en estereotipos localistas, ni facilismos. Esperamos en que esta vez, antes que un planteamiento mesiánico, nos brinde tal vez una reflexión honesta y descarnada sobre nuestro verdadero papel en la conservación del planeta.
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May 21, 2008 - 3:40 pm
Bueno, creo yo que el fin de los tiempos se dará cuando no encontremos materias primas para poder hacer hacer funcionar las fabricas, cuando haya escasez de petroleo, gas , minerales, ya que no son eternos. entonces las naciones mas poderosas se enfrentaran por los poco que queda y se desatara la hecatombe.